jueves, 5 de noviembre de 2020

Sin miedo

Me animé a  dar un paso.
Y tu camino de cristal 
se hizo añicos bajo mis pasos. 
Que te trajo a ese momento. 
Que la seda de mis actos 
te alejó más y más de mi sendero. 
Ya no hay sombras bajo el árbol, las hojas secas se disiparon con el viento y aquí quede, pendiente en mano y fuera de tu recuerdo. 

Como niños

Hablamos como niños a veces. 
Hablamos también como si fuésemos grandes. 
Llenamos los momentos de picardías e inocencia por estar bien. 
A veces la tarde nos sorprende otras veces la aurora. 
El silencio?... bueno el silencio, que podría decir de el? 
Cuando hablamos como niños,  decidimos serlo. 
La franqueza nos es un bálsamo que detiene el paso de los años. 
Cuando decidimos espontáneamente ser adultos nos vemos como niños. 
Como olas a la orilla de pronto, llega el beso.
Es igual que el sol en la cara.
Esos niños son el futuro que cada uno llevamos dentro. 
Aquellos adultos que solemos ser, despiertan cada día queriendo tener aquella inocencia. 




sábado, 17 de octubre de 2020

Silencio

Cuanta inmensidad...
Despierta callada la ignota noche. 
Del cielo, caen a mis pies las estrellas. 
Murmuran mis pensamientos.
El ala del recuerdo roza mis sienes y las manchan de nieve. 
La callada soledad se disputa espacios con el maldito insomnio. 
Otra vez en la tela oscura de la noche, vuelven a migrar las estrellas... y mientras caigo rendido en el abismo sublime de tu mirada ausente, recorro lentamente todos tus pasos.

Que trágica melodía entonan ahora los tenues latidos de mi corazón. 
El palpitar helado del lucero se arrastra tras el cristal de esta ventana. 
Que aurora tan lejana me he perdido. 
Un aura primaveral, se disputa con el último frío de la madrugada mis últimos momentos de sueño.
El día, como cualquier otro día, hace guardia del otro lado de la puerta. 
Otra mañana.
¿Que es de mi hoy?
El día en silencio abruma, y esos pétalos caídos a los pies de su planta solo sugieren que el tiempo no espera.
Silencio,  solo silencio quedo.
Como si el despertar fuese mi único castigo y la noche mi eterno infierno!



martes, 1 de septiembre de 2020

Cuando llegue mi muerte

Y cuando la muerte se sepa
el tiempo sabrá la verdad. 
Las nubes 
aún cruzarán los cielos.
 El ave cantará 
entre el alba y el amanecer.

Cuando la muerte se sepa 
los ríos seguirán llegando a los mares. 
Las arenas del desierto continuarán caminando hacia las ciudades.
 
Cuando la muerte se sepa.

  Habran acabado los suspiros. 
la lluvia no será más que agua.
y el ritual, solo será velas encendidas.
 
Cuando la muerte se sepa.

Serán del ayer los sueños. 
Los atardeceres solo traerán 
el manto oscuro de la noche.
 
Cuando la muerte se sepa.
 
Ya no importará el calor del sol.
Dejara de ser importante 
la soledad.
Y desde el pozo de mis deseos, podré oír las dulces palabras de mi madre.

domingo, 30 de agosto de 2020

Puedo

No puedo regalarte la luna 
pues quizá 
ya lo han hecho alguna vez. 

Tampoco quisiera privarle al poeta 
de obsequiar a su Dulcinea 
el encanto vivo de su luz.

Pero si puedo...
entregarte la humilde poesía 
que envuelve su magia. 

Su claridad sobre la rosa
Ese fulgor acariciando las olas.  
La magia para escribirte. 
Y la ensoñación que espera.

Así que me permitiré 
en alas de su halo inconmensurable
darte aquello que jamás nadie podrá quitarte.

Te regalo de ella... 
La risa encantada que nos brinda.
Y que a través de ti desata su fantasía, 
cuando su estela invisible de tibieza nos envuelve. 
Tu, eres la mágica hada 
que permite soñar aún despierto.

Eres el rubor suave 
que se haya en las mejillas inocentes de un niño.
Eres el canto sin prisa del ave cuando despierta la aurora.
Eres salitre que se siente 
en los labios a orillas del mar.
Eres miel, fulgor y esperanza
Eres ideal y sueños.
Así eres tú...

                                        

domingo, 9 de agosto de 2020

Esperanza

Tras las sombras fijas de los árboles 
salpican relámpagos. 
Camina el reloj hacia la madrugada 
y los truenos le acompañan. 
Place a mis oídos el canto sutil de la lluvia 
que cae deliciosa.
Aquí tibio en el refugio del hogar
 disfruto de ese regalo.
Dichoso somos aquellos 
que aún el el sacrificio diario,
 podemos gozar de tal espectáculo.
 
La queja queda atrás 
la esperanza, sustituye ese enfado. 
Claros los días vendrán 
y como en aquel ayer, 
la luz de la bienaventuranza 
se posará sobre mi Uruguay. 

martes, 4 de agosto de 2020

Quizá

Quizá la mañana no el amanecer. 
Quizá la noche no arrastra a las estrellas. 
Quizá el agua no quita la sed.
Quizá el viento no refresque mi frente. 
Quizá el miedo no sea miedo. 
Quizá la risa no aleje el llanto.
Quizá los sueños jamás se cumplan. 
Quizá las sombras nos den luz.
Quizá los rayos del sol traigan escarchas.
Quizá el prado nos dé pavor.
Quizá el alma no sea eterna.
Quizá los gritos no sean dolor.
Quizá esperanza sea solo una palabra. 
Quizá los pasos jamás volvieron. 
Quizá la duda sea valor.
Quizá algún día cuando despierte ya no habrá nada al rededor.