cuando lo empujan a la batalla.
La mente se encierra en un bucle
y se arrodilla ante la prueba inevitable
de la confrontación.
Que duelo he de enfrentar
cuando mis piernas tiemblan
y el miedo se hace presente.
Clamar al cielo sería en vano,
porque la rendición no existe
ya que la batalla
es la vida misma.
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