domingo, 9 de agosto de 2020

Esperanza

Tras las sombras fijas de los árboles 
salpican relámpagos. 
Camina el reloj hacia la madrugada 
y los truenos le acompañan. 
Place a mis oídos el canto sutil de la lluvia 
que cae deliciosa.
Aquí tibio en el refugio del hogar
 disfruto de ese regalo.
Dichoso somos aquellos 
que aún el el sacrificio diario,
 podemos gozar de tal espectáculo.
 
La queja queda atrás 
la esperanza, sustituye ese enfado. 
Claros los días vendrán 
y como en aquel ayer, 
la luz de la bienaventuranza 
se posará sobre mi Uruguay. 

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