Mire en el cajón de la cómoda.
Y asombrado quede,
al ver la cantidad de velas que he encendido
haciendo vigilia por ti.
Y de pronto recordé cual había sido esa última noche que te amé.
Por momentos se hace imposible y en otros evidente.
Que solo somos un breve relato dentro del alma.
Estoy enamorado y eso hace que las horas
sean cruelmente eternas.
De igual manera, encenderé otra vela,
quizá su mágica luz, te acerque a mi puerta una de estas noches.
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