Cortaría al pasar las más dulces naranjas.
Las exprimiria una a una para ti.
Te haría esos huevos revueltos.
Esperaría a que despiertes,
para ver tu cara
con las primeras luces del alba.
Mientras te vas acercando a la cocina
te acercaría la silla, y ese cálido desayuno.
Pero no estás, y eso hoy me rompe.
Que bello que estuvieras aquí.
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