domingo, 30 de agosto de 2020

Puedo

No puedo regalarte la luna 
pues quizá 
ya lo han hecho alguna vez. 

Tampoco quisiera privarle al poeta 
de obsequiar a su Dulcinea 
el encanto vivo de su luz.

Pero si puedo...
entregarte la humilde poesía 
que envuelve su magia. 

Su claridad sobre la rosa
Ese fulgor acariciando las olas.  
La magia para escribirte. 
Y la ensoñación que espera.

Así que me permitiré 
en alas de su halo inconmensurable
darte aquello que jamás nadie podrá quitarte.

Te regalo de ella... 
La risa encantada que nos brinda.
Y que a través de ti desata su fantasía, 
cuando su estela invisible de tibieza nos envuelve. 
Tu, eres la mágica hada 
que permite soñar aún despierto.

Eres el rubor suave 
que se haya en las mejillas inocentes de un niño.
Eres el canto sin prisa del ave cuando despierta la aurora.
Eres salitre que se siente 
en los labios a orillas del mar.
Eres miel, fulgor y esperanza
Eres ideal y sueños.
Así eres tú...

                                        

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