lunes, 22 de junio de 2026

Caen suavemente

Caen suavemente las notas sobre la hierba, al igual que las hojas tocan dulcemente las notas del piano.
Suena absurdo o irreal. 
Pero si el aire es melodía y la lluvia música,  porque el otoño en los valles no puede ser un soneto. 
O, las hojas que visten la tarde atravez de la ventana notas que conviertan mi pensamiento en musa. Solo se que te he amado desde siempre 

jueves, 18 de junio de 2026

La vida misma

Cuan capaz es el espíritu
 cuando lo empujan a la batalla. 
La mente se encierra en un bucle 
y se arrodilla ante la prueba inevitable 
de la confrontación. 
Que duelo he de enfrentar 
cuando mis piernas tiemblan 
y el miedo se hace presente. 
Clamar al cielo sería en vano, 
porque la rendición no existe 
ya que la batalla
 es la vida misma. 

sábado, 13 de junio de 2026

Mañas

Las mañas o las buenas costumbres 
suelen pagarse caras.
Principalmente cuando estas en medio del campo y el agua está helada.

Desde el abismo

Hoy , si hoy.
Mire en el cajón de la cómoda.
Y asombrado quede,
 al ver la cantidad de velas que he encendido
 haciendo vigilia por ti.
Y de pronto recordé cual había sido esa última noche que te amé. 
Por momentos se hace imposible y en otros evidente. 
Que solo somos un breve relato dentro del alma. 
Estoy enamorado y eso hace que las horas
 sean cruelmente eternas.
De igual manera, encenderé otra vela,
 quizá su mágica luz, te acerque a mi puerta una de estas noches. 

miércoles, 10 de junio de 2026

Simplemente matemáticas

A cada persona le llega su estrella. 
Es un raro concepto al contemplar el basto universo. 
Seguramente existen otros mundos, con otras personas. 
Tantos que esa mi estrella, es que falta en el firmamento. 

Creo

Creo que la poesía es la única herramienta que sin esfuerzo puede hallar ese tesoro que está profundamente oculto. 
Es en sus formas, la única que alcanza a ese ser divino e inmortal que vive oculto dentro de nosotros!
Es sin más palabras mágica. 

martes, 9 de junio de 2026

Si estuvieras

El amanecer me hayaria despierto. 
Cortaría al pasar las más dulces naranjas. 
Las exprimiria una a una para ti. 
Te haría esos huevos revueltos. 
Esperaría a que despiertes, 
para ver tu cara 
con las primeras luces del alba.
Mientras te vas acercando a la cocina
te acercaría la silla, y ese cálido desayuno. 
Pero no estás,  y eso hoy me rompe. 
Que bello que estuvieras aquí. 

Me canse

Sentado frente al firmamento 
me he dado cuenta que  estoy fatigado.
 
Me canse de todo el ruido exterior. 
Me canse de las voces
 que repiten monólogos.
De las maquinas 
que transportan esas voces de un lado al otro. 
Me canse, de buscar propósito 
en ese bullicio absurdo.
 
Solo contemplando este magnífico espectáculo indomito y revelador,
 puedo reflexionar que no hay bien más sublime
 que el silencio, 
y me refiero también al de mi propia voz.

domingo, 7 de junio de 2026

Medio vivo y muerto

Son los pensamientos?
Porque me pregunto a cada instante. 
Como puedo medio vivir cuando estoy a su lado y medio vivir cuando estoy lejos de ella. Es una condena, que atraviesa mi garganta,  mi pecho, mi mente. 
Es una perversa agonía que jamás llegará a sus oídos. 

miércoles, 3 de junio de 2026

Convengamos

Convengamos que nadie es culpable de las circunstancias. 
Tu eres así. 
Entiendo que hay lugares que el sol sale unas pocas horas al día. 
También se, que en otros sitios el sol brilla con más intensidad. 
Todos tenemos nuestra naturaleza,  y nadie tiene el derecho de acentúar culpas. Nacimos así y así moriremos. 

lunes, 1 de junio de 2026

Cuanto pesa la noche

La noche...
Si, otra vez la noche. 
Vuelve a ser pesada.
La tarde engaño con un breve rayo de sol que rompió el frío. 
Mientras caía el dia, en el ocaso de pronto el cielo se cubrió por completo.
A lo lejos quizás llueve, pues aquí el petricor deambula entre las calles de piedra. 
Las hojas sumisas al viento se chocan entre sí produciendo con su mullido alboroto una sensación de melancolía. 
Por fin la tarde le dio paso a la noche y esta con tristeza sepulcral deja caer las primeras lágrimas al suelo. 
Se oye ese chasquido eterno, pristino, dulce que acompaña al ser humano desde siempre. Aquí donde estoy a pasos del puente que me separa por unos metros de la ciudad veo como el río lo pasa por debajo. La ausencia de personas hace de esta visión un espectáculo fantasmal. La ilegal de faroles que custodian el empedrado paso, se me antojan erguido gendarmes apostados a ambos lados de ese elevado cruce viéndome pasar sin quitar sus agudos ojos de mi figura que parece arrastrar tras de si, todos los recuerdos. La lluvia por su parte, comienza a caer. Mis pasos son lentos, el agua se cuela por mi cuello atravesando mi cuerpo hasta completar mis zapatos. No siento frío,  la gracia divina a mirado para otro lado, y yo sigo adelante en pos de no se qué,  un no se que que aguarda entre callejuelas y oscuridad.