Es la tarde mágica
cuando crece la hierba en el campo, cuando el ocaso brilla maravilloso
en el horizonte
cuando la brisa besa la ola
que muere en la arena
y cuando alguien piensa en ti!
Se tiñe bellamente de seda otoñal
la arboleda que acompaña al camino y zozobran en una especie de red algunos malos recuerdos que caen a la profundidad perdiéndose en su propio abismo carente de luz.
El anima bendita de la luz que me ilumina brota a raudales sobre y a mi alrededor, mientras el espíritu eterno me cobija cual sol invernal.
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