Perdí el sabor de la fresa
que manaba de aquellos labios.
La hiel del silencio aquí
me repugna, me proscribe del ayer me somete, me condena.
El palpitar de ese mirar
hoy es ciego en el camino y me extravía.
Mientras las hojas mueven al viento mientras la orilla llega hasta el mar mientras la sonrisa le da brillo al diamante,
mientras todo eso,
mientras la vida pasa!
Tal cuál. Uff ¡cuánta verdad!
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