No olvidar es a veces un privilegio,
pero también un castigo.
Reyes y hombres
son lo mismo ante el destino.
La lluvia moja
tanto a lors como a plebeyo.
El amor, eleva y condena almas al mismo son.
La magia es vana
en un desierto el cual carezca de agua.
Vacía la palabra
si el corazón es vil.
Arpas y liras
entonan desde algún lugar del mas allá anunciando el nacimiento
de alguien tan bello como tú.
Que castigo para aquel
que tu semblante deja sin la dicha, y la gloria de poderte apreciar.
Cantaran pronto sobre las montañas,
los primeros destellos del sol, y por tu ventana llegarán
serafines a desearte los
buenos días.
Que bienaventuranza
eres para todos...
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