pero solo me ahogue en tu abismo.
Aun así,
las olas que pasan sobre mi llegan a la orilla.
La espuma
se sigue fundiendo con la arena
y el sol la hace brillar como diamante.
Aquí en lo profundo
veo como sin horizonte
el verano se disipa cual bruma.
La tarde se hace eterna
y el amanecer
se encarna en mi.
Las rocas que llegan hasta las profundidades
tiemblan de miedo.
Y aqui, la ausencia de luz
se cobra entre tanto una suplica.
Brilla en mí tu recuerdo,
como brillan todas las estrellas sobre ti ahora mismo e iluminan tus pasos en la negrura de la noche.
Cuan perfecto es el camino de quien sin esfuerzo
lleva en un broche la luna.
En mi pensamiento
tus dedos con inocencia juegan en tu pelo.
Cuanta claridad
difusa aurora, traerás luego de regresar de mi muerte.
Ya no serán míos
los amaneceres, ni brotaran por ti mis palabras.
Ya no serán de ti, esos versos que jamas dije, tampoco mis suspiros, ni mis sueños.
Ya no estaré dedicado a ser por ti, como no estara por mi tu perfume, ya no seremos.
Porque pensé
salvarme en ti
y solo encontré tu abismo.
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