el firmamento y el cielo crea ángeles de nubes.
Regalan los jazmines tu perfume
y la brisa toca con suavidad cada poro de mi piel.
Lejos, muy lejos de ti ahora murmuró tu nombre
a las aguas del río que corre presuroso.
Como será el cielo para el creador, si nosotros nos merecemos esto?
Se lamenta a la distancia un aullido que rompe la armonía de esta inmensa noche.
Se siente en el ambiente la penumbra del camino que se pierde en la arboleda que parece adentrarse en la memoria herida.
La luz de la pálida elena, se disipa en el palpitar de mis ojos mientras espero que en el este, el sol despierte la alegría de aquella tu risa.
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