Contemplo la verdad de tus labios
desde el antiguo origen.
Y es para mi, una fuente de vida inagotable
Y exquisita, porque fluye
tan suavemente
que la veo subir montañas inexpugnables para otros.
Como crispa las ansias la melancolía, y exacerba todos los sentidos.
El miedo, el amor, y el odio
fluyen desde el intrínseco laberinto del alma y se clavan en mi propia carne, que se estremece de pavoroso dolor por algo que no existe y muere dentro de su miserable ciénaga, cautiva de su propia voluntad de ser esclava de si, de ser su propia miseria, de ser, ella misma.
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