Pequeña criatura color oro
que rueda y rueda
por el bosque pulido
del suelo del salón.
Tu diminuto hocico marrón
seco cual lija,
raspa mi mano
cuando le intento acariciar.
El mejor asiento de la casa es suyo
también el mejor lugar frente al fuego
buen amigo que en silencio me enseña que las palabras
no siempre son necesarias.
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