Aunque no pareciera
las lágrimas de sus ojos
eran arrancadas por la tristeza
que otros, imponían desde lejos
desde otra tierra
desde sus escritorios
desde esa mentira llamada libertad.
las lágrimas de sus ojos
eran arrancadas por la tristeza
que otros, imponían desde lejos
desde otra tierra
desde sus escritorios
desde esa mentira llamada libertad.
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