sábado, 16 de febrero de 2019

A las sombras

La magia del sol que reina en el zenit
nos atrapa debajo se las sombras del mullido bosque
que se encuentra en una pequeña plaza llamada de los olímpicos
en el bello barrio Malvìn.

La inimaginable escena
se dibuja ante mis ojos, y me conmueve.
Testigo de la dulzura irreemplazable de aquella mujer
que estoy seguro, no parió esa sonrisa inocente
que busca en sus ojos, el amor que sus papás por falta de tiempo, le niegan.
Aquella silenciosa pero mágica fotografía
inundo el instante con gestos de ternura tan profundos
que los padres de aquel niño, deberían en todos los casos agradecer 
que ese ser le brindara a su retoño, una desbordante demostración de cariño.

Algo así como a las diez de la mañana
mi compañero y yo nos dimos un receso de unos minutos para refrescarnos.

La postal...
Un árbol caído
la brisa suave e invisible
una familia que se retira del lugar después de haber pasado rato a la sombra
y la paz de ese sitio.
Esta señora y aquel pequeñito
que venia sentado en un carrito que ella empujaba suavemente
y nosotros dos.

Como si fuese su hijo.
La escena despertó admiración y ternura.
Admiración...
por la manera y la dulzura 
con la que ella trataba al niño.
Ternura...
que los ojos de ese niño contaban
al mirar con total inocencia y confianza a esa mujer
que enseñaba al pequeño infante a hacer sonidos de batalla
de antiguas tribus indias, soltando de sus labios un largo a....
dando ella en su boquita, suaves  saltos con la palma de la mano
hasta que el niño nos regalaba su risa.

No hay comentarios:

Publicar un comentario