Y con la misma dulzura te pienso.
Amar con obsesión o estar obsecionadamente enamorado.
Será que son la misma cosa, o busque en otro ser aquello que jamás pude darme?
Bajo la sombra cálida de los árboles te pienso.
El abrigo que creí de tu amor se convirtió sin quererlo en magia mística incomprensible que destrozo cada minúscula partícula de amor.
Ya no se si podré amar como le amé.
El verano de las estaciones siempre vuelve, pero el de la vida se convierte en otoño.
Fuiste sin duda alguna una manta de terciopelo qué en mi apasionada desesperación tuve la idea que me cobijaria.
Pero tu amor fue terciopelo envenenado que me mato lentamente, como cualquier veneno que se mete en las venas y culmina deteniendo los latidos del corazón.
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