miércoles, 27 de enero de 2021

Clamoroso deseo

No quiero la sinuosa libertad que depende del egoísmo...
Tampoco la esclavitud en ojos llorosos de impotencia...
El agua que bebemos duele en los hombros de aquellos que no pueden pagarla...
La sed es impotente ante el peso absoluto de aquel que decide cerrar el grifo...
La esperanza demanda.
La avaricia ciega... 

Ay de aquellos corazones que luchan por latir...
Pobre de las manos que sostienen la injusticia en cada grieta que en ellas hay...
El cielo parece azul, tan azul como en la infancia. 
El sol, el sol es cálido en mis mejillas, y en mis párpados cerrados.
Huelo la brisa, que me acaricia con delicadeza. 
También puedo sentir la sal de mi sudor, que lentamente recorren mi cara y tocan mis labios.
Sed, hambre que más da, si el amor no existe. 
Cuanto quisiera alimentar al mundo entero y cobijar del frío a quien lo padece a quien lo quiera. 



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