que se pierde en aire.
Arrebata de mi,
el dulce anhelo de tus labios.
Ese humo que escapa de tu boca
se pierde infinito en la alcoba.
El canto suave de tu risa
resuena, como el silencio de la Aurora.
Mientras la noche transcurre serena,
la luna nos espía.
Cae sobre el asfalto la fría madrugada.
Y la calle que oyó nuestros pasos
aguarda con inquietud
que volviermos a despedirnos con un beso.
Caminamos y otra vez el humo
que escapa de tu boca
se pierde para siempre
como un suspiro.
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