Las chimeneas,
expulsan suavemente el humo,
que choca tibio con el frío aquí.
El aroma a hogar nos invade
la leña que se quema huele a bosque
y las ganas de llegar a casa
apresuran a las agujas del reloj
que parece haberse detenido.
Me gusta y me hiere a la vez el otoño
y mientras mas me adentro en su reino, mas estoy aturdido de sus encantos.
Las miles y miles de hojas secas
que llenan las calles y las veredas y los patios y todo, vuelven a explorar con el viento nuevamente la vida
y bailan por segundos eternos formando círculos que se graban en las memorias de aquel que pasa.
Por eso es bello el otoño
por eso hiere también.
Ahora la brisa frente al mar es fría
la gente ha desaparecido de las calles, el humo de todas las casas danza en mi pequeña atmósfera que se eleva hasta el cielo, las barcazas vuelven del mar, mientras espero que la huella de mi camino me alcance para irme a descansar.
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