La áspera voz del saxo penetra
por las grietas abiertas de mi corazón.
En esta diminuta mesa en la que faltas tu
la luz de la vela parece haber robado
la magia de la música y danza.
El tenue ambiente carece de silencio ese mismo que hoy nos ha invadido a nosotros.
El ritmo suave sacia como lo hacia tu boca, toda pena y en plash de la batería, se queja cual alma en eterna condena.
Bebo un sorbo de este alcohol que me transporta, me arrebata, y despoja de los recuerdos, de ti.
El vaivén del sonido, el misticismo,
la espera y todo aquello que evoca el corazón.
sale de mí, como las estrellas en la noche.
Cae el telón y se disipa en aquellas burbujas, la solida magia que tus ojos le daban a esta atmósfera que hoy no te respira.
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